Solsticio de verano, su importancia para nosotros, los masones.

Los solsticios marcan los dos momentos del año en que el sol parece detenerse en su órbita, para luego continuar su marcha en sentido inverso. El solsticio de verano, presidido por San Juan Bautista, se relaciona con la iniciación a los misterios menores y por el comienzo de nuestro entendimiento sobre el universo todo.

Es por ello, entre otras cosas, que en esta fecha especial debemos recordar nuestra iniciación, recordar que somos eternos aprendices.

También debemos valorar el profundo significado del ágape ritual que realizamos en esta fecha, ya que nosotros, los masones, formamos parte de los tres mundos, y que mediante la consciente asimilación de los alimentos que simbolizan en el ágape, los transformamos de alimentos materiales en alimento espiritual.

El solsticio de verano abre las puertas de entrada y salida cósmicas, y compone un nuevo ciclo para cada uno de nosotros, para nuestros talleres, para nuestros Orientes y para nuestra Orden Toda. Al respecto nos dice Rene Guénon:

… como cada ciclo es en realidad un estado de existencia, la forma antigua que abandona un ser no liberado de la individualidad, y la forma nueva que reviste pertenecen forzosamente a dos estados diferentes (…), pues ningún ser puede pasar dos veces por el mismo estado…