José Hernández y el Día de La Tradición

José Hernández , autor del Martín Fierro, tuvo una innegable filiación en la Masonería, ocupando altos cargos y recibiendo varios reconocimientos, esto queda demostrado en los versos de su obra, donde pueden encontrarse en varios pasajes elementos que hacen referencia a la simbología masónica.

José Hernández nació un 10 de noviembre del año 1834 en el actual partido de San Martín, en Buenos Aires.

El dueño de la casa donde nació José Hernández, chacras de Perdriel, era tío de su madre, estanciero de gran fortuna, militar, miembro del Primer Triunvirato, diputado en el Congreso de Tucumán y Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, hablamos de Juan Martín Mariano de Pueyrredón y O’Doggan, masón iniciado en la Logia Lautaro.

Entonces, para el autor del Martín Fierro nuestra orden, entonces, no era algo extraño, sino, parte de su vida familiar.

Su hermano Rafael Hernández también se integró a la Masonería, formando parte desde el 4 de agosto de 1879 de la Logia Caridad N° 22 y, posteriormente, de la Logia La Plata N° 80, que se reunía en la actual ciudad capital bonaerense.

José Hernández, el 3 de marzo de 1865, fue iniciado en la Logia Asilo del Litoral Nº 18, fundada en 1860, cuyo templo estaba situado en la ciudad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos. En ese mismo taller, al año siguiente, ocupó su primer cargo como secretario.

Los hermanos sean unidos / esa es la ley primera/ tengan unión verdadera / en cualquier tiempo que sea / pues si entre ellos pelean / los devoran los de afuera.

José Hernández

Pasó, luego, a la Logia Constante Unión Nº 23 de la ciudad de Corrientes, que es una de las más antiguas. Fundada el 12 de agosto de 1834, entre otros, por el coronel Genaro Berón de Astrada, quien sería gobernador de la provincia.

Ya en Buenos Aires, el 30 de diciembre de 1879, José Hernández, se incorpora a la Logia Obediencia a la Ley Nº 13, a la que perteneció hasta su deceso el 21 de octubre de 1886.

Poco antes de su fallecimiento fue designado Miembro Libre de la Masonería Argentina, una distinción que pocos alcanzan, pues exige haber cumplido un cuarto de siglo de pertenencia interrumpida en la Orden.