Pachamama

Cada 1 de agosto los pueblo originarios de Argentina, norte de Chile, Perú, Bolivia y partes de Ecuador, celebran a “La Pachamama”, la madre tierra, deidad femenina de la tierra y de la fertilidad, divinidad agrícola benigna que es concebida como la madre que nutre, que protege y sustenta a los seres humanos.

Pacha para los pueblos quechua y aymara designa a la tierra, al universo, al tiempo, al espacio, es decir a su cosmovisión del todo. “Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba” dice uno de los principios herméticos, y esto coincide, precisamente, con dicha cosmovisión, puesto que para los pueblo andinos, y su conciencia colectiva, comunitaria y solidaria, cada árbol, cada roca, cada animal, cada hombre es importante en el todo, y es el todo que está en cada uno de ellos.

Es el Ayllu, es el Ayni, es la challa, es la vida, es el pueblo, es la forma en que se conecta la experiencia de la unidad de la vida propia con la unicidad de la vida toda.

La Pachamama se manifiesta a través de tres aspectos o instancias, el Kaypacha, que simboliza el tiempo presente, el consciente, el Ukupacha que es el tiempo pasado o el subconsciente y el Jananpacha que representa al tiempo futuro al aspecto supraconsciente.

El Jananpacha es la tierra de arriba, los cielos, lo superior el ámbito del Inti, de Quilla la luna, de las Coyllur las estrellas, de Illapa el rayo, del Huayra el viento, de Kuychi el arco iris, de Paras la lluvia, la que fecunda. El Jananpacha es el lugar de los dioses ancestrales los Achachilas y Ñawpas (de aquí el origen del término “Tiempo del Ñawpa”), el cóndor es el simbolo del Jananpacha, puesto que se alimenta de carroña y luego se eleva a las alturas, lo que para nuestra órden representa al maestro que transmuta sus defectos en virtudes.

El Kaypacha es la tierra del medio, es el hogar temporal de la Pachamama (pues es transversal a las tres instancias), los Apus y los Wamanis, los espíritus de las montañas, el Kaypacha es el medio por el cuál el hombre andino se conecta con la Pacha, mediante sus ofrendas. El puma es el símbolo del Kaypacha por su vigor, su tenacidad, su paciencia, su sigilo que en nuestra augusta institución son valores que debemos trabajar desde el momento de nuestra iniciación.

El Ukupacha es el inframundo andino, es el pasado, son las entrañas de la tierra, es la caverna, se asemeja a nuestra cámara de reflexiones, es el lugar que debemos visitar para rectificar y encontrar la piedra oculta. El Ukupacha es el hogar Yacu el agua, de Mayu el río, de Cocha la laguna, de Puquio el manantial. El animal que simboliza el Ukupacha es la serpiente que representa la energía primigenia, el poder, la sabiduría, el renacer, el Ouroboros.

En la silueta de Los Andes se puede observar la representación de las dos serpientes que transitan desde el Ukupacha al Jananpacha, pasando por el Kaypacha. Sachamana, una de ella tiene un recorrido lineal, rectilíneo desde el Ukupacha al Jananpacha y al llegar a este se transmuta en el Arco Iris, que simboliza la fecundidad y la vitalidad.

La otra serpiente es Yacumana, cuyo camino hacia Jananpacha es curvilíneo, ondulante, y a llegar al mundo superior transmuta en el rayo y en la lluvia.

Entonces, los tres mundos de la cosmovisión andina se encuentran unidos por estas dos serpientes, una de recorrido rectilíneo, masculino, y otra de recorrido curvilíneo, femenino, representando a las dos columnas, a la dualidad, al agua y a la fecundidad.

Para terminar, debemos recordar que cada cultura, cada pueblo, cada civilización tiene su divinidad materna, protectora, procreadora entre las que podemos nombrar a Innana, Mari, Gea, Tellus Mater, Aditi, Cibeles, Umai, Coatlicue o Freya. Diosas estas de múltiples representaciones ancestrales como las Venus de Willendorf y semejantes. Pero esto es tema para próximos escritos.

Fraternales abrazos.