EL ORGULLO DE SER Y LA FRANCMASONERÍA PROGRESISTA

 El docente tomó del interior de su portafolios un sobre grande, de él extrajo muchas hojas de árboles, arbustos y plantas. Ante la mirada locuaz de sus alumnos, el silencio reinó por unos instantes en el aula. Las desparramó sobre el escritorio, e invitó a toda la clase a acercarse; y les peguntó: “¿Estas hojas son todas iguales? Si les muestro de a una sola, ¿qué me dirán qué es cada una? Una hoja. Aun cuando todas son diferentes, perteneciendo diversas floras, todas son hojas. Así es con los seres humanos, no importa lo que nos distinga, sea nuestra etnia, religión, complexión física, género u orientación sexual, todos somos esencialmente humanos con las mismas necesidades, al igual que estas hojas.” Aquella mañana de invierno, el docente salió del Colegio, y sintió que había hecho, al menos por unos minutos, que todos en el aula se sintieran orgullosos de ser quienes eran. Él mismo pudo sentirlo. Esa noche, en la Logia, meditó sobre ello al observar el piso en damero de su Taller. Él también era un masón libre y de buenas costumbres, sin importar los años que llevaba viviendo una relación de pareja con otro hombre.

“Desde que salí del armario me quedó muy claro que vivir mi homosexualidad sin hacerlo público no había sido suficiente para contribuir con algo significativo al inmenso trabajo que todavía tenemos por delante para lograr la igualdad”.
Zachary Quinto

Ser gay, lesbiana, transexual, bisexual o intersexual, ha sido y continúa siendo un gran desafío en la mayoría de las sociedades actuales; pudiendo costarnos la vida en la aspiración de ser (sea por leyes abiertamente represoras de la diversidad sexual, o por ese derecho consuetudinario que aun prima en muchas regiones del mundo).

Ser gay, lesbiana, transexual, bisexual o intersexual y ser Francmasón ha sido para muchos de nosotros un desafío aún más grave, ya que los resabios de viejos prejuicios nublaron, por muchos años, el criterio de la verdadera Libertad de Ser, dentro de nuestra Augusta Institución. Se podía ser masón y ocultar la afectividad disidente, subversiva, la que define nuestra cotidianeidad (esto es, jamás hablar del tema, jamás parecer más afeminado que la “norma”); de lo contrario, era muy factible que alguien encontrara una razón, a modo de “excusa”, para ser expulsado de la Orden.

Pero resulta que ser “libre y de buenas costumbres”, poco tiene que ver con la orientación sexual de las personas, ya que, la indecencia, el abuso, y la deshonestidad no son patrimonio, precisamente, de las minorías sexuales.

El Gran Oriente de la Nación Argentina, reconoce como masón a toda persona iniciada de acuerdo a la Tradición, sin importar su condición social, género, riqueza, religión u orientación sexual; y en eso se define como una Masonería Progresista e Inclusiva, donde nadie, absolutamente nadie, tiene necesidad de ocultarse para poder formar parte de nuestras Columnas.

Somos Masones Libres en Logias Libres, siempre que seamos hombres y mujeres de buenas costumbres. De esta manera cada Logia y Triángulo de nuestra Obediencia es también, un sitio de amparo y fraternidad para todo profano o Hermano que ame y viva de forma diversa, respetando en un todo, su derecho a la búsqueda de la felicidad en medio de la diversidad inherente a la condición humana.

Nuestro Oriente, a nombre de la Francmasonería Universal saluda, en el día de hoy a todas las personas diversas sexo-afectivamente, al cumplirse un nuevo aniversario del episodio de Stonewall, la primera resistencia civil por parte de la Colectividad LGTBI; homenajea y saluda a todos los argentinos que viven su orientación sexual, y luchan a diario para que sus derechos civiles sean respetados; reconoce a los grandes militantes que éste país a dado a la lucha por la Igualdad desde hace muchos años; y también recuerda a todos los grandes masones e iniciados que fueron sexualmente diversos, desde Oscar Wilde, pasando por Federico García Lorca, hasta nuestro Querido Julio Cortázar (afiliado aportante a la CHA – Comunidad Homosexual Argentina).

El Gran Oriente de la Nación Argentina, manifiesta su público repudio a toda forma de discriminación, sea presentada como homofobia, lesbofobia, transfobia, etc., que a diario se cobran la vida de muchas personas a lo largo y ancho del mundo. Cuán diferente sería si pudiéramos extender los verdaderos valores de LIBERTAD – IGUALDAD y FRATERNIDAD en todo sitio, y para todo ser humano.

Las bases mismas de la cultura occidental han sido sostenidas en pie de absoluta igualdad entre personas que han amado diversamente; por lo que reconocemos el gran aporte que han hecho los miembros de la colectividad LGBTI a la cultura, la ciencia, la política y a la masonería misma, muchos que, desde su anonimato han dedicado sus vidas para que la de todos nosotros sea aún mejor.

El Gran Oriente de la Nación Argentina, como opción verdaderamente progresista en la masonería del siglo XXI abre sus puertas a todas las personas libres, de buena voluntad, y buenas costumbres, a trabajar en pos del bien común, en la construcción del Templo Universal, que no es otra cosa que la Humanidad misma, libre, igual y fraterna.

Como masón y homosexual, saludo con una Triple Batería de Júbilo la bienvenida a ésta era, en que un hermano o hermana puede ocupar su lugar en Logia sin tener que esconder quién es, o a quien ama, y donde puede sentirse al amparo de sus Hermanos en toda circunstancia.

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