Solstitium

Para la masonería toda los solsticios, junto con los equinoccios, marcan los cuatro puntos de cambio en el viaje del sol a lo largo de las cuatro estaciones del año, precisamente, estos cuatro momentos simbolizan el nacimiento, el crecimiento, la madurez y la muerte, que conlleva a la regeneración.

La palabra solsticio proviene de sol y del latín stitium que significa detenerse,estacionarse. Desde épocas ancestrales todas las civilizaciones han festejado las fechas en que se presentan los solsticios. En Roma, se dedicaban a Jano, quién representaba del Sol, quien presidía los comienzos, las iniciaciones y en particular el ingreso del Sol en los dos hemisferios celestes.

Debemos comprender lo trascendental de la adopción de este mito en nuestra augusta institución, debemos tener presente que el mito solar, modelo a escala de la dinámica del Logos en el Universo, constituye el mito alrededor del cuál gira la simbología masónica.

Recordemos que la imagen de Jano cuenta con dos caras, en antiguas representaciones aparecía una tercera, donde el perfil de un anciano simboliza el pasado y el perfil de un joven simboliza. El cristianismo asimiló esta tradición y la adaptó a la mitología Crística, reemplazando las fiestas “del asno” en verano por la de San Juan Bautista y las “saturnalias” de invierno por San Juan Evangelista. Notemos aquí la correspondencia de Juan con Jano o Janus, uno de cuyos significados es “Puerta”, y de aquí que los solsticios sean llamado Puerta de los cielos y de las estaciones.

Fecha de matrimonios entre deidades, el 23 de junio se celebra el matrimonio de Júpiter y Juno, cuya unión y fecundidad están simbolizadas por el roble.

Los griegos obraban de forma similar, dedicando esta festividad al Dios Apolo y los romanos a la Diosa de la guerra Minerva y en todos los casos el fuego y las hogueras eran la herramienta central y simbólica.

En masonería, al unirse la idea de los dos solsticios, se convierten en motivo de alegría pues refieren que se encontrará un nuevo umbral en el futuro, entendemos que la enseñanza y el aprendizaje son caminos continuos y el crecer es constante. Siempre debemos trabajar, todos los días, en pos de superar las pruebas que nos permitan acceder a niveles más altos de nuestro templo interior, que cada peldaño de la escalera por la que ascendemos implica un nivel superior de conciencia, de conocimiento, pero también de compromiso consigo mismo, con los demás y en bien general de nuestra orden, compromiso este que nos conduce, junto a todos los hermanos masones del universo, a seguir trabajando en constante unión y fraternidad.

El Solsticio de Invierno representa para nosotros los masones un símbolo natural de la muerte y el renacimiento, un memento mori por excelencia, porque desde la noche mas larga del año valoramos aun más a la luz que es la fuente de toda vida, comprendemos que en la misma muerte yace la semilla del espíritu que florecerá en la primavera y culminará en el esplendor del solsticio de verano.

“En medio del invierno descubrí que había, dentro de mí, un verano invencible”, escribió Albert Camus. La luz y la oscuridad no pueden existir la una sin la otra y es posible ver en las tinieblas una luz invencible.